INTRODUCCION La Historia que a continuación expondré, está basada en hechos reales. Hice un alto en mi camino, di vuelta a tras, e hice un repaso de mi vida. La primera parte, trata de la lectura del mundo. Apoyada en mi memoria, repasé mi niñez, recordé cómo descubrí lo bello de las cosas simples y lo fácil que era ser feliz en medio de árboles, animales, y rodeada de juguetes que yo misma creaba. Seguidamente, hablo de la lectura de la palabra. De mis años de colegio, del gran giro que dio mi vida, de cómo descubrí que el mundo era más extenso lo que mis ojos podían ver, así mismo cómo algunos sacrificios traen grandes recompensas. Por último, narro mi actualidad, en relación con la lecto-escritura, que tanto contacto he tenido con los libros, cuales han sido mis motivaciones para leer y escribir, que tanta importancia les he dado y cuanto he hecho por inculcar en otros el hábito de la lectura. Quiero para terminar hacer una invitación a las personas que lean mi historia, para que también realicen este fantástico viaje, así sea solo por curiosidad. Verán las cosas maravillosas con las que se encontraran en el camino. I LA LECTURA DEL MUNDO La historia de mi vida tuvo su origen la mañana de un 30 de Julio del año 1972. Nací en un hogar católico, soy la quinta hija en una familia de 6 hermanos (5 mujeres, 1 hombre). Mi padre, hombre de constitución fuerte, mirada penetrante, ceño fruncido, rasgos marcados, espalda ancha… nunca vi una espalda como la suya no por su tamaño, sino por las pequeñas erupciones cutáneas surgidas como resultado de un envenenamiento que accidentalmente se produjo un día de fumigación; su grandes y pesadas manos hablaban de su duro trabajo en el campo de sol a sol, día tras día; Su imponencia infundia respeto y obediencia no tenía que hablar mucho para darse a entender. Mi madre, una mujer humilde, sencilla, sumisa, callada, de tímida sonrisa y mirada triste; su rostro fino no conoció el maquillaje, sus manos pequeñas y ásperas eran muy cálidas; su cuerpo mediano, delgado parecía tan frágil y cansado, ella nunca decía nada pero sus ojos tristes lo contaban todo. El lugar donde nací, una pequeña y humilde casita blanca a orillas del pueblo. Tenía dos habitaciones en una de ellas había una cama mediana y en la otra una cama grande que mi padre había hecho para nosotros; la sala un espacio pequeño que estaba ocupado por una mesa cuadrada y unos taburetes de madera servia comedor. La cocina el cuarto más oscuro de todos, tenía un gran mesón hecho con barro y cemento en su centro unos agujeros, y enfrente una abertura por donde mi madre mantenía la hoguera con astillas de leña para cocer los alimentos. Este lugar pequeño, caluroso y de aspecto sombrío, era el sitio donde yo más permanecía, no sé porque, seguramente era el sitio donde más tiempo pasaba mamá y por eso era también mi espacio. Al poco tiempo mi padre decidió mudarse a otro casa y así se hizo. Estaba bastante retirada, pero era muy bonita y grande quedaba en una finca tenia un patio grande sabanas y jardines los que se convirtieron en mis lugares preferidos; había pájaros y mariposas de todos los colores y aunque no podía tenerlos, decía que eran míos. Mi madre nos llevaba de paseo a mi hermano y a mí por entre los cafetales mientras recogía leña para el fogón; nosotros cargábamos cada uno un pequeño chamizo, y al llegar a casa mamá nos premiaba con un pedazo de panela. Tenía tres años y veía como el estómago de mamá cada vez estaba más grande y pensaba que estaba enferma pero mi hermana mayor un día me sentó en sus piernas y me dijo al oído, que íbamos a tener un hermanito que mamá tenia en su estómago y por eso estaba tan gorda. Una mañana mi madre no se levantó como todos los días, mi papá ese día no salió al campo estaba como un guardia en la habitación de mamá y no dejaba que nos acercáramos; nos mandó a jugar retirado, al cabo de a las horas, escuchamos el llanto de un bebé y corrimos asustados al cuarto donde se escuchaba el llanto. Vimos a una niñita chiquitica y sin ropa al lado de mamá, no entendía como se había salido del estomago de mi madre pero mi papá nos dijo que Dios la había dejado ahí, señalando una pequeña mesita al lado de la cama. Era mi hermana menor fue la primera vez que vi a una niña tan pequeña me parecía extraño que la pasara durmiendo así como y por qué apenas lloraba mamá le daba a comer de su pecho. Yo seguía descubriendo cosas nuevas en aquella casa. Algo retirado de ella había una pequeña casa toda en madera que estaba en lo alto, la convertimos en nuestra vivienda, allá jugábamos con mi hermano cuando mis padres no la usaban, pues también era de ellos allí procesaban el café que recogían y no era precisamente una casita, papá la llamaba descerezadora. Otras veces salíamos correr por las sabanas y entre los árboles frutales buscábamos la forma de bajar las naranjas, los mangos y las guayabas tirándoles pequeños palitos y piedritas. Cuando ya nos cansábamos de cortar, nos sentábamos a comerlas, hasta quedar llenos, luego regresábamos a casa. A donde íbamos encontrábamos siempre conque jugar, de pequeños pedazos de madera y piedras hacíamos carritos, las tusas de maíz las convertíamos en muñecos, armábamos pelotas con bolsas plásticas rellenas de pedazos de tela, en fin de cualquier cosa creábamos un juguete y en la tarde, cuando yo se ocultaba el sol, nos tirábamos de espalda en el prado a esperar que salieran las estrellas; veíamos como poco a poco se llenaba el cielo, las mirábamos fijamente, hasta sentir que se nos veían encima. Siempre estaba en compañía de mi hermano, no recuerdo que hubiera alguien que jugara con nosotros, o que nos contaran historietas, eso si recuerdo muy bien lo del famoso "Coco", pero en ese entonces no me pareció una historia; de todos modos no necesitábamos que nos contaran nada, nosotros nos inventábamos nuestros propios cuentos. No conocía mas niños tal vez porque nunca salíamos de casa y la única vez que recuerdo me sacaron, no fue grato, me llevaron al pueblo porque la noche anterior un dolor de muela no me dejo dormir, ni a mi mamá, fue realmente doloroso lloré hasta mas no poder y fue toda una lucha para mi madre y el doctor, que finalmente terminó sacando mi muela; sólo me consoló una bomba rosada que mamá me compró y que me duró hasta que nos bajamos del carro y comenzamos el camino de regreso a la finca; la primera rama que la rozó acabo con ella. Tenía seis años, cuando noche mi hermana mayor se quedó en el corredor escuchando a un señor que le hablaba por la radio, mientras ella escribía en unos papeles grandes y me dijo que estaba estudiando bachillerato por radio, aveces me quedaba con ella no comprendía como era eso de que un señor le hablara por ese aparato tan pequeño y quería yo hacer lo mismo, pero no podía tocar sus textos aprendí cuando eso, que quería decir la frase "mirar y no tocar", en una oportunidad ella me regalo un cuaderno que aun tenía unas hojas limpias y un pequeño lápiz y me dijo "escriba". No lo podía creer también yo iba a estudiar…pensaba. Comencé a escribir o hacer que escribía; luego repasaba unas bolitas y palitos que mi hermana hizo como muestra. Al comienzo me costaba mucho trabajo y ya no me gustó tanto eso de escribir, pero poco a poco fui capaz de manejar mi mano y aparte de círculos y palos ya hacía algunas letras y además podía leerlas; también dibujaba no eran muy precisos los trazos, pero yo les veía forma y significado. Fueron aquella vieja mesa de madera y esa larga banca a un lado del corredor, donde dio inicio mi historia lecto-escritora, y mi hermana Agueda la que un día me contó lo de la gordura de mi mamá, quien me enseñó como usar una hoja en blanco y un lápiz. II LECTURA DE LA PALABRA A los siete años, me mandaron a la escuela con Clara otra de mis hermanas, que estaba estudiando allí, y ese año terminaba su 5 de primaria. Ese día estaba feliz me parecía que me iba de paseo, recuerdo mucho que estaba estrenando un pantalón rojo confeccionado por mi madre, un cuaderno y un lápiz nuevo dentro de una mochila en tela, también confeccionada por ella. Fue un largo paseo pero no me importó caminar las dos horas que distaba la escuela de mi casa; por el camino nos encontramos con otros niños que también iban a estudiar. Desde lejos se veía una casa enorme a mi parecer en medio de una sabana rodeada por jardines y huertas, ¡esa es la escuela! Dijo mi hermana y comenzamos a correr y no paramos hasta llegar. Era la casa más grande que había visto en sus paredes habían dibujos de niños y animales, alrededor había jardines con flores de todos los colores, arboles de mandarina y naranja, un patio en tierra y una linda gruta de la Virgen María; a un lado estaban los baños eran dos y un lavadero. Por el pasillo encontré dos salones con ventanales hacia los jardines, ocupados con pupitres dobles es decir en cada uno se sentaban dos niños. En mi salón estaban también los niños de segundo y tercero separados en grupos y en el del lado los niños de cuarto y quinto. Mi profesora era la misma para todos; una señora gorda, de piel blanca ojos verdes y una larguísima cabellera rubia, que mantenía recogida formando una especie de rosca. Era una mujer de voz grave y rostro siempre sonriente, pasaba paseando de grupo en grupo y de salón en salón, (solo era una profesora para toda la escuela) no se como se las arreglaba pero siempre teníamos algo para hacer y aunque hubiera tantos niños y de diferente curso, todos aprendíamos algo diferente al mismo tiempo. Me parecía una mujer con mucha energía. Casi nunca la veía sentada, de hecho, aun me parece verla en su escritorio pocas veces lo hacía pero había algo particular, que aun me causa algo de gracia, por eso voy a tomarme el atrevimiento de dejarlo escrito es esta parte de la mi historia: Tenia un niño pequeño que aprovechaba cuando se sentaba en su escritorio para subirse sobre su silla y simular que conducía colocando sus pequeñas manitas sobre la gran rosca de cabello. En fin era una gran maestra se notaba que le gustaba mucho enseñar por la forma en que lo hacía. Todos sus alumnos éramos importantes y a todos nos trataba por igual. De los textos recuerdo la cartilla "coquito". Fue mi primer texto de lecto-escritura y aun creo que el mejor que he tenido. Sus paginas todas con dibujos la hacían fácil de entender con ella aprendí a leer y escribir mis primeras frases; utilizando el método de repetición primero con las vocales, luego las consonantes y finalmente combinándolas formábamos palabras. Cuando aprendí los números, fue también muy divertido ese día la profesora, nos llevo al jardín y nos dijo, que con cuidado buscáramos piedrecitas, luego nos sentamos en el pasillo y nos dijo "vamos a aprender a contar" al terminar el año ya sabía hacer sencillas sumas y restas. A la hora del recreo todo era diversión se nos pasaba el tiempo volando apenas nos alcanzaba para correr, saltar y comer algo que nuestros padres nos daban, bueno aveces solo alcanzaba a jugar, en varias ocasiones me comía el fiambre de regreso a casa. Al medio día mientras la mayoría de niños salían a sus hogares, los que vivíamos lejos nos quedábamos y allí comíamos el almuerzo que cargábamos desde la mañana debido a que en ese entonces recibíamos clases durante las dos jornadas del día. Para el segundo año ya tenía ocho, todo era casi igual, solo que ya no iba con mi hermana, sino con Mauricio mi hermano; además en ese año aprendí muchas mas cosas no solo mejoré la escritura, lectura y las matemáticas, sino que también me enseñaron sobre las plantas, los animales, y algo de geografía. Aprendí que también en la escuela, cuando uno no se portaba bien o no estudiaba, era castigado. En una oportunidad, a la hora del descanso mientras todos jugábamos, vi un niño, es decir un joven, parado inmóvil en medio del patio, a pleno sol cargando en sus manos un ladrillo, y pregunté por qué estaba allí, alguien me dijo ¡está castigado por mal comportamiento en el salón!. Fui testigo de lo que era un castigo por portarse mal. Del castigo por perder previas, fui partícipe, un día me entregaron una previa que había perdido, no recuerdo siquiera de que era el caso era que teníamos que coger el cuaderno y en fila caminar de rodillas en círculo, al llegar a donde estaba la profesora (que en ese momento no me parecía tan amable), tenía oportunidad levantarme, siempre y cuando contestara correctamente la pregunta que me hiciera, de lo contrario seguía en el circulo. Este castigo al igual que el anterior me parecía bastante severo pero igual no recuerdo que alguno de nosotros lo repitiera. Este fue mi ultimo año en la escuela "Rural el Litoral", que a propósito existió hasta Febrero del año pasado, fecha en que dejó de funcionar debido al gran deterioro que sufrió a raíz de la ola invernal que azotó la región. También fue mi ultimo año al lado de mis padres y hermanos. En Enero vino de visita una tía materna que vivía en Zapatoca, habló con Papá para que me dejaran ir a estudiar al pueblo y así fue. Todo era nuevo para mi un mundo diferente, desconocido al comienzo me sentía perdida aunque todo era mas organizado, se me hacía más fácil caminar por entre matorrales que por esas calles anchas y larga. Cuando me llevaron al Colegio, que digo Colegio, era un castillo para mí, hermoso muchos salones y patios de juego, baños en todos los rincones en fin, un montón de cosas nuevas, esa vez que fui a conocerlo era el día de matrículas; lo tengo muy presente, ya que una de mis tías, tenía la intención de ponerme a repetir segundo año, porque según decía: "en el campo no aprenden nada" pero afortunadamente mi tía Lucila, se opuso y finalmente entré a mi tercer grado. En este Colegio sólo estudiaban niñas, habían bastantes profesores y la mayoría eran monjas lo mismo que su rectora. El método de enseñanza era muy similar al anterior solo que se usaban mas libros y eran varios los profesores, todos dejaban muchas tareas y hacían evaluaciones mas a menudo, pero no volví a ver un castigo como los que usaban en la escuela. La biblioteca era un lugar amplio, con muchas mesas y sillas y a su alrededor todos los libros que pudiera imaginarme; pero solo nos llevaron de visita, dijo esa vez la directora que era para las niñas grandes; que nosotros lo que teníamos que leer, lo encontrábamos en nuestros propios libros de estudio. Fue en quinto de primaria, cuando empecé a ir a la Biblioteca, teníamos una hora diaria de lectura, unos días podía leer lo que quisiera y otras veces nos dejaban tema específico; siempre había que hacer resumen de lo leído, pero no encontraba ningún gusto en los libros. La verdad de esa época sólo recuerdo una poesía "Ingratitud" que debí aprenderme para la clausura. Estando ya en bachillerato comenzaron a dejarnos obras literarias para leerlas, analizarla y en ocasiones representarlas, me iba bien en eso, me gustaba las obras que leía; En ocasiones quise leer otros libros, pero en casa de mi nona los libros estaban bajo llave, allí algunas cosas eran restringidas, la biblioteca y la televisión eran unas de esas limitaciones. A las 7:00 de la noche, ya todos estabamos en cama pero no siempre a esa hora tenía sueño, sacaba una pequeña grabadora que me había regalado mamá y escuchaba música hasta quedarme dormida. Muy distinto me pasaba con la escritura, me gustaba escribir. Escribía sobre mí. Mis alegrías, mis tristezas, mis sueños, mi soledad y la falta que me hacia la familia. Cuando oía la música, me metía en cada historia que escuchaba, después en cualquier momento la recordaba y la escribía. Así transcurrieron mis años de adolescencia y juventud; siempre de la casa al colegio, fui una joven sencilla, callada, tímida, algo solitaria, sin amigos, compartía con mis compañeras de colegio solo lo estrictamente necesario, no supe que era ir de paseo o de fiesta; también esto me era prohibido. Pero a pesar de todo, no me parecía tan malo me había acostumbrado y me conformaba con lo que podía tener. De aquello años recuerdo con tristeza y dolor la muerte de mi padre, fue precisamente el mismo año en que nos separamos, en esa época no comprendía muy bien lo que había pasado, pero a medida que crecía fui dándome cuenta de la falta que me hacía. El estar lejos de mi familia hizo que me perdiera de momentos importantes para ellos y para mí; pero esta misma situación fue la que me dio la oportunidad de salir, conocer un mundo inimaginable, conseguir cosas que mis otros hermanos no pudieron. Fueron años de nostalgia, en esa habitación solitaria y fría, pero el día en que me gradué ya nada me importó. El rostro feliz mi mamá, su sentimiento de orgullo al ver lo lejos que había logrado llegar, fue suficiente para darme cuenta que detrás de cada sacrificio, hay una gran recompensa. Al siguiente año cambié de ciudad y comencé a trabajar, cuando ya tuve trabajo estable, entré a la universidad y aunque mi contacto con los libros no fue el mejor que digamos, ya que la carrera no exigía mucha lectura, me consideraba buena estudiante, pero estando en cuarto semestre, tuve un percance familiar, que me llevó a dar por terminado mi vida de universidad, pero fue este mismo suceso el que me impulsó al contacto con la lectura. Mi hija que tenía 11 meses, presentó una crisis convulsiva que inmediatamente me trasladó a mi niñez y temí porque a ella le sucediera lo mismo que a mi hermano Mauricio, quien a esa misma edad, una meningitis le ocasionó daños irreversibles en su cerebro y en su cuerpo, desencadenando una Epilepsia. Entré en un estado de ansiedad y necesidad de informarme. Busqué, libros, folletos y cualquier tipo de documentación que me informarse acerca de la epilepsia, su origen, sus causas y sus consecuencias. Afortunadamente lo de la niña no pasó de ser una crisis convulsiva que con un tratamiento adecuado superó satisfactoriamente. III. COMO SOY HOY COMO LECTO-ESCRITOR Hoy día tengo 33 años y una hija de 11, que además de ser el motor de mi vida, es la personita que más me ha motivado a leer y es que con ella, tuve la oportunidad, por decirlo de alguna manera, de leer cuentos, historias y leyendas que yo a su edad no conocí, me interesé mucho por leer un libro llamado "La otra raya del tigre" este libro me enseñó la historia de mi región y cómo fue haciéndose camino entre sus poblaciones, de la mano de un Alemán que fue a morir a Zapatoca, el pueblo donde nací. Aunque no soy una lectora dedicada, cabe contar que en estos diez últimos años, he leído más del doble de lo que leí en mis veinte años anteriores. Busco la forma de tener siempre algo para leer, ya sea por información, por distracción o por necesidad; pero a pesar de esto, debo confesar que en casa la biblioteca, la conforman solo tres libros de consulta, una enciclopedia, algunos cuentos de la niña y una novela de Gabriel García Márquez. Los libros que he leído, han sido prestados y con carácter devolutivo. No he comprado libros para mí, ni tampoco para regalar; sin embargo, no esta de más mencionar que una vez compré y obsequié un manual de ortografía, a un joven que me escribió algo y tan pronto lo leí, sentí que tenía que hacer algo por ayudarlo a mejorar su escritura, compré éste manual y el momento oportuno, se lo regalé. Además me he permitido recomendar a otras personas, los libros que he leído. En cuando a la escritura la realizo desde mis años de Colegio, manteniendo siempre la misma temática de entonces, lo hago como terapia y también como otra forma de comunicarme con las personas que en algún momento de la vida, han sido importantes para mí, aunque no es una actividad diaria, considero que escribo frecuentemente. Actualmente, ingresé de nuevo a la Universidad, en una modalidad, en el cual la lectura y la escritura juegan un papel fundamenta; porque leyendo y escribiendo, es la forma como aprendo; es decir, es un nuevo sistema, donde el aprendizaje es autónomo. FORTALEZAS Y DEBILIDADES Al finalizar este dinámico taller, pude hacerme un auto-análisis donde detecté debilidades y fortalezas en lectura y escritura. Una de mis debilidades y que considero la mayor de ellas, es la falta de motivación para leer cuando era niña. Otra, es que no he aprendido a amar la lectura, porque cuando he leído, siempre o casi siempre, ha sido por necesidad mas que por gusto. Además en ocasiones encuentro dificultad para comprender lo que estoy leyendo, y esto hace que no tenga la capacidad de hacer una lectura rápida. Como fortaleza, encontré mi gusto por la escritura. Mi interés por adquirir el hábito de leer e inculcarlo en mi hija. Ver la lectura como una buena costumbre y no como obligación. Reconozco además que la lecto-escritura es la forma más práctica de enriquecer el conocimiento. CONCLUSIONES Concluyo diciendo que la lectura y la escritura están íntimamente ligados. No solamente son fuente de conocimiento, también son un medio de recreación. La compresión de la lectura está dada de acuerdo al nivel cultural de cada persona y al conocimiento que se tenga respecto al tema. Implica entender el término, el significado ó significados y los contextos donde se desenvuelve. Cada tema tiene su propio lenguaje y conocerlo o desconocerlo es una ventaja o desventaja para comprender el material escrito. La lectura como actividad básicamente humana es una potencialidad que con la escritura, son instrumentos valiosos para el desarrollo y funcionamiento del lenguaje y de los procesos del pensamiento. |
Bienvenidas y bienvenidos estudiantes del INSED -UIS Su Tutor German Chapeta ha diseñado este espacio para facilitar la interacción de los estudiantes de la asignatura TALLER DE LENGUAJE I del programa de Tecnología Jurídica del INSED. Aquí ubicaré archivos importantes para el desarrollo del Taller, pero también es la ventana para que ustedes muestren las producciones propias y lean críticamente las de sus compañeros. Así se evaluará su aprendizaje en el taller.
viernes, marzo 03, 2006
"MI MUNDO LECTO-ESCRITOR" MARIA DEL CARMEN AMAYA
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2 comentarios:
Muy bien tu informe, te felicito, solo una pequeña observación, hay unas pautas que nos envió el profesor German Chapeta para creación de informes que deberías aplicar para mejorarlo, y leer y exponer algún comentario del articulo de Daniel Cassany sobre la escritura, pues seria interesante saber tu concepto sobre ese tema.
Buen escrito, ha revivido su historia con un cúmilo de recuerdos. Hace un análisis de su proceso como lectora ye scritora. Le falta alimentar su escrito con la lectura de Daniel Cassany.
Calificación 4.0
Debe leer y comentar dos trabajos de sus compañeros.
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