HISTORIA LECTOESCRITORA
ANDREA BENJUMEA SANCHEZ
UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER
TECNOLOGIA EN JURIDICA
BUCARAMANGA
Mi vida comienza en Aguachica, Cesar un 22 de Septiembre del año 1987 en ese entonces ya tenia una hermana dos años mayor que yo cuyo nombre es Lina Sofía. Mi mamá Marlene Sánchez y mi papá Javier Benjumea se dedicaban a la venta y comercialización de calzado, tenían como punto de venta un almacén en la zona de gran comercio en el pueblo, allí también vivíamos, era una casa grande con un patio de lujo, donde llegaba familiares y amigos de mis padres a estar con nosotras por un tiempo.
En la casa vivíamos también con la abuela por parte de mi papa, ella le ayudo a mi mamá a criarnos, me consentía mucho, me bañaba en la tina y me contaba muchos cuentos.
Cerca de nuestra casa estaba la casa de mis abuelos que era de dos pisos, con un gran jardín, tenía rejas blancas y la entrada era con piedras me acuerdo mucho ya que toda la familia nos reuníamos ahí para celebrar cualquier tipo de evento. Con mi hermana nos gustaba ir a la residencia de mi tía, era un hospedaje para aquellas personas que llegaban al pueblo a vender cosas, con los niños mas pequeños que vivían al rededor nos gustaba montar en bici, y jugar bajo la lluvia.
Cada ves que llegaba una feria al pueblo mis papás me llevaban junto con mi hermana, con la cual e estado toda mi vida y e compartido mucho con ella, y me montaban en todas las atracciones que habían y no se negaban a las cosas que pedía. Era una niña tranquila y muy organizada, hasta que a la edad de dos años según lo que me contó mi mamá, estábamos en un parque y me tropecé con una piedra y me golpee en la cabeza mi mamá asustada me llevo corriendo al hospital y allí me cogieron varios puntos. Ella dice que desde ese entonces ya no era la niña tranquila y delicada de antes si no que me volví muy agresiva e inquieta, que en vez de pedir las cosas calmadamente, gritaba.
Fue en ese tiempo cuando entre al preescolar, en el Colegio Pinocho, allí me podía distraer mucho, ya que era un colegio súper grande y hacían concursos de baile con los compañeros, que eran un tormento. Mi primera profesora era muy tierna y de verdad que nos tenía paciencia.
Después de haber cumplido cuatro años mis abuelos se vinieron a vivir a Bucaramanga, en una casa de dos pisos cerca de cabecera y para la gran fortuna yo me fui con ellos dejando a mis padres, colegio y amigos, ya que si seguí viviendo en Aguchica los zancudos y el calor me iban a comer viva. A pesar de las comodidades que tenia, ya que mis abuelos me consentían mucho, no era fácil vivir lejos de mis padres, aunque habían fines de semana donde ellos viajaban para verme y les tocaba irse a escondidas mías para que yo no me pusiera a llorar, con mis abuelos era un poco rebelde pero poco a poco fui cambiando y ya al final de año toda mi familia se vinieron para acá. Nuestra primera casa, fue un apartamento pequeño cerca donde vivía los abuelos, como siempre, bueno ya teniendo el apartamento organizado, mis padres seguían vendiendo calzado, entre a estudiar jardín y primero al Colegio Americano.
Me acuerdo mucho de ese colegio ya que viví muchas anécdotas bonitas, conocí mi primera amiga, en ese entonces era muy compinche con ella y eso a mi mamá casi no le gustaba, la profesora con quien estaba era morenita y muy buena gente, ella me enseño a escribir y a pulirme en la lectura, nuestra guía era una cartilla azul, bueno ahora no me acuerdo el nombre. En el americano celebrábamos mucho los cumpleaños y ya no era raro verme en un grupo de baile con mis compañeros.
Ya para segundo año de primaria entre al Colegio Betlemitas, con monjitas y todo allí el estudio era diferente, las horas de estudio eran mas largas, teníamos una clase de taller de escritura, donde por medio de juegos y planas aprendíamos a escribir mas ordenado y mas legible, ya que mi letra en ese entonces no se entendía muy bien y mi mamá “sufría” para entender las notas que me dejaba la profesora. En ese colegio participaba en casi todos los eventos que habían para los niños pequeños y hasta estuve concursando en un reinado de papel, ese tipo de actividades me ayudaban mucho a perder el miedo a relacionarme con las demás personas.
Me acuerdo ya en cuarto grado de primaria, la profesora que me toco era de muy edad y de gran carácter, ella tenia un método diferente de enseñanza con figuras geométricas y varios juegos productivos, hasta estuvo una ves en mi casa dictándome una clase ya que no le gustaba que ningún alumno pasara a otro grado con dudas.
Bueno, ya para quinto primaria, la casa de los abuelos la reconstruyeron a una casa de tres pisos y ya vivíamos todos ahí en familia, y mis padres dejaron el negocio del calzado para comprar una finca y meterse de lleno en ella. Termine la primaria en el Colegio Virrey Solís y ahí seguí los años primero y segundo bachillerato. Fue un cambio difícil ya que en ese colegio la mayoría de estudiantes eran hombres y con un método de estudio diferente.
Fue como dar un paso atrás, aunque me gustaba estudiar allí no me iba también en el estudio, entrar al bachillerato implicaba mas compromiso y una mayor concentración ya que las mujeres teníamos el reto de sobresalir mas que los hombres, allí los profesores nos colocan muchas consultas y actividades para desarrollarlas en grupo, el resultado de esta fue encontrarme con un grupo amplio de amigos y pues que la responsabilidad ya había bajado un poco. Desafortunadamente tuve problemas con otros compañeros y mi mamá tuvo la idea de cambiarme nuevamente a otro colegio.
Santa Teresita del Niño Jesús, allí seguí mi bachillerato y me gradué de bachiller académica.
En ese colegio si supe lo que era tener responsabilidad, organización, trabajo individual, ser reconocida por las demás personas, recibir estímulos y sobre todo tuve la dicha de conocer a mis mejores amigas.
Todo esto no es por que el colegio era bueno, si no, por que si no desarrollaba todas estas cosas me convertiría en una “manzana podrida” como lo llamaban los directivos a algunos de los compañeros de estudio.
Bueno había pocos profesores que me guiaron a tomar la decisión de estudiar una carrera que me gustara, que tuviera futuro y que mas adelante supiera emplear bien, gracias a esto, a la ayuda de mis padres y a un examen que presente de orientación en la UIS, entre a estudiar Comercio Exterior en la Universidad Santo Tomas.
Entrar a la Universidad es totalmente diferente ya se adquiere mucha mas responsabilidad y compromiso al ser su propio camino. Saber escoger sus amistades es muy importante por que ellos influyen en su actividad académica y de alguna u otra forma aprende mucho de ellos. En estos momentos nos exigen leer mucho, acerca del comercio, de la economía del país y estar siempre en la actualidad. He aprendido a consultar en la biblioteca y a no solo tener una fuente de consulta. Esta carrera exige investigación y lectura, pero no solo leer por encima, si no a comprender, analizar, retener y compartir la lectura y sobre todo a no quedarse con ninguna duda.
Gracias a una buena comprensión en la lectura aprendemos a escribir mejor y a dirigirnos a otras personas con más claridad y seguridad.
3 comentarios:
Andrea cuenta la historia de su vida, haciendo énfasis en su proceso lectro-escritor. Creo que su redacción y ortografía es buena. No realiza el diagnóstico, ni expone las conclusiones del trabajo realizado.
MARIA LUDIN RINCON D.
Andrea Benjumea, tu historia me parece muy significativa, pero te hizo falta precisar en los diferentes puntos para la realizacion del mismo trabajo.
corregir
Cada ves
con la cual e estado toda
tenia,
mas largas,
a escribir mas ordenado
la profesora que me toco era de muy edad y de gran carácter, ella tenia
sobresalir mas que los hombres
Revise muy bien su escrito antes de publicarlo. Igual no lo hizo completo, le recomiendo releer las pautas dadas y comlementarlo.
Calificación: 3.2
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